“El ritmo de la cancha, historias del mundo alrededor del baloncesto” es el título con el que el periodista y entrenador de baloncesto Jacobo Rivero, además de bloguero, nos cuenta trece historias, cada cual más interesante que la anterior. Lavapiés y el Ramiro de Maeztu son los pilares de este periodista que ha estado muchos años trabajando en este libro.
“Sputnik basket blog” es el espacio en el que va escribiendo Jacobo, su blog personal, y donde ha ido contando todas sus andanzas por el mundo, pasando por Argentina, Estados Unidos, Bosnia,… aunque lo mejor es leer lo que nos cuenta del libro y del baloncesto, también hay espacio para su querido Estudiantes…
P: “El ritmo de la cancha” se titula tu libro… ¿cuál es el ritmo de vida de Jacobo Rivero?
R: Mi ritmo tiene que ver con mis propias pasiones. El periodismo, que es mi profesión, la literatura, el cine, la música… y el baloncesto. Estudié en el Ramiro de Maeztu y supongo que eso explica, en parte, la relación con el deporte de la canasta. A la vez, otra parte importante del ritmo de mi vida tiene que ver con Lavapiés, mi barrio, y todo lo que ocurre en un lugar atravesado por muchas culturas que enriquecen un cotidiano complejo.
P: ¿Cómo comienza la preparación del libro?
R: Empecé con el libro hace tres años, investigando y recopilando informaciones poco a poco. Pero los antecedentes vienen de mucho antes, cuando algunos amigos me decían que les gustaba mucho la literatura que les mandaba en las cartas de mis viajes y que sería muy bueno publicarlas en un blog. Así fue como nació el Sputnik Basket Blog hace cuatro años, un espacio por el que viajar a los lugares menos conocidos del baloncesto y de una forma distinta a la habitual. Ahora el libro es un paso más, un formato mucho más exigente que el blog, donde he intentado que las historias estuvieran muy cuidadas y documentadas.
P: Para los que aun no han oído hablar de “El ritmo de la cancha”… ¿qué pueden encontrar en el libro?
R: Trece historias del mundo, desde los Juegos Olímpicos de 1936 hasta la actualidad. Un viaje a través de las complejidades de la vida en la que el baloncesto es un elemento transversal. El trayecto incluye lugares como Berlín, El Cairo, Filipinas, Vietnam, Venezuela, Sarajevo, Palestina, Somalia o Estados Unidos. Las historias son reales y los protagonistas, a pesar de las distancias geográficas, no son tan distintos a nosotros mismos. Precisamente la búsqueda de los lugares comunes entre los protagonistas y el lector es una de las intenciones del libro.
P: ¿Cómo suena el jazz?
R: El pianista George Gershwin decía que “la vida es como el jazz, es mejor cuando improvisas”. Eso no significa que tengamos que hacer las cosas sin conocimiento o de forma precipitada. Al contrario, la improvisación en el jazz, como en el baloncesto, tiene que partir de un aprendizaje previo. Los grandes jugadores, como los mejores jazzmen, fueron los que a partir de un conocimiento, y muchas horas de práctica, construyeron su propio virtuosismo a partir de la improvisación en una cancha o un escenario. Si además lograron que los sonidos del equipo, o la banda, fueran complementarios, el ritmo que creaban era brillante. Un ejemplo en música podría ser Miles Davis Quintet, y en baloncesto los Lakers del Show Time. En ese sentido, el conjunto del libro trata de sonar como un disco de jazz.
P: ¿Con cuál de las trece historias del libro te quedarías?
R: Con todas, porque cada una tiene un recorrido propio y un valor importante para mí. Pero indudablemente las de Sarajevo y la de Palestina tienen un significado especial porque fui allí para hablar con los protagonistas, para ver de cerca un día a día marcado por muchos recuerdos y dificultades y porque son dos lugares muy especiales. La historia de Sarajevo tiene que ver mucho con Mirza Delibasic, un jugador que fue un caballero dentro y fuera de la pista, y que en ese sentido es un ejemplo para los que creemos que el baloncesto significa mucho más que meter un balón por un aro.
P: ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en la elaboración del libro?
R: Probablemente llegar a callejones sin salida. Estuve en el Bronx buscando una historia, con un montón de pistas y contactos, pero finalmente resultó que el personaje era un tramposo, que vendía humo y que no era interesante. Aún así mereció la pena ir hasta allí e investigar, porque surgieron otras informaciones que fueron útiles para otros capítulos o para mi propio aprendizaje.
P: ¿Qué valoraciones estás recibiendo del libro?
R: Muy buena, me está sorprendiendo mucho la reacción de la gente. Cuando uno escribe tiene la duda de si el lector logra captar lo que uno quiere trasmitir, y parece que lo he logrado. Y lo mejor es que las felicitaciones no sólo están llegando desde el mundo del baloncesto, sino también desde personas que no tienen relación con el basket, pero que dicen que las historias les atrapan al ser universales. El baloncesto es un juego, así que se podría hablar de las mismas situaciones con otros contextos. Aunque claro, que a uno lo felicité gente como José Luis Sáez, Paco Torres, Juanma Iturriaga… y otros ilustres del baloncesto y la comunicación es un lujo.
P: ¿En qué situación se encuentra actualmente el baloncesto de club en España?
R: En un momento complicado. A nivel profesional la crisis se esta notando mucho, sólo hay que ver la reciente desaparición de varios equipos de Liga Femenina o lo que ha ocurrido con los ascensos no consumados de la LEB a la ACB. A nivel de formación es complicado porque las administraciones intervienen muy poco en la promoción y ayuda del baloncesto, y así se genera un desequilibrio entre los lugares donde hay dinero privado y aquellos lugares más desatendidos, que es precisamente donde más necesario se hace el deporte.
P: Como entrenador de Estudiantes… el club mantiene la categoría ACB pero… ¿será un punto de inflexión el descenso aunque finalmente no se ha consumado?
R: Eso espero. Que sea un punto sobre el que reestructurar de nuevo un Club con una trayectoria histórica fundamental para nuestro baloncesto. Pero mucho me temo que o se hace una renovación a fondo o seguiremos en la misma dinámica de equilibrios precarios. Hay que volver a la filosofía de Antonio Magariños, implementando al máximo la calidad de formación de nuestra cantera. Tengo dudas de que vayamos a hacerlo, a pesar de asomarnos al abismo del descenso, pero es mi deseo.




Los chavales que acuden año tras año al Campus de Rudy Fernández ya hacen la cuenta atrás para que de comienzo una nueva edición en la localidad mallorquina de Pollença. Marc Calderón es su director técnico y ha querido charlar con el blog para hablar de lo que supone estar en este campus y de su fabulosa temporada como entrenador del junior del FC Barcelona entre otras cosas… también hace pronóstico de los J.J.O.O de Londres.